29 - La casa del pecado Parte 1.
Barbra.
Al abrir la puerta soy recibida por Nutella, quien algo inquieta camina de aquí para allá alegre por mi presencia. No tenemos mucho tiempo juntas y ya somos inseparables. Realmente es el mejor regalo que he recibido, aparte de la sudadera tejida que mi madre me envió desde Alaska.
—Te traje nuevamente tus galletitas de hueso —expreso, y al ponerme en cuclillas la sujeto y acurrucándola entre mis brazos me levanto nuevamente, mientras con ayuda de mis propios pies me quito los zapatos