ELISE.
Entro a la habitación y la recorro con la mirada hasta encontrar a Hillary, ella está frente al espejo poniéndose labial y sus ojos chocan con los míos. Ambas nos quedamos en silencio viéndonos, sin movernos, ella baja la mirada y me pide que pase, lo hago.
Tomo asiento donde me pide y ella lo hace frente a mí, los minutos pasan y solo nos miramos, miramos alrededor y esperamos que la otra hable, pero ninguna lo hace.
Momento incómodo.
— Gracias por venir Elise —susurra sin mirarme
—De n