ELISE.
—Y eso es todo señores — doy por terminada la reunión con una sonrisa, aunque por dentro estoy completamente desesperada por saber de Martín
Han pasado varios días y él no ha respondido, aunque lo curioso es que cuando le hablo aprieta mi mano, no sé si son reflejos o el de verdad me escucha, pero prefiero pensar lo segundo, y eso me da esperanzas de que él va a despertar.
Él tiene que despertar.
—Señorita Elise —miro al presidente de la compañía —Es un placer tenerla de nuevo en el nego