Felipe
La carretera parece no terminar nunca. A cada kilómetro que paso, o corazón me late más fuerte en la garganta, como si quisiese salir por la boca. Letícia me dejó en la carretera principal, señalando el camino hacia la chacra: “Sigue hasta el final de la carretera, después gira a la izquierda cerca de una planta de jambu. La casa es blanca, portón azul, podrás verla nada más hacer la curva”.
Siento las manos temblando en el volante de la camioneta. ¿Qué le voy a decir? ¿Cómo voy a hacer