Capítulo 24. Verdades y preocupaciones.
Las lágrimas de Alyssa se desbordaron, pero en ellas no había miedo, sino alivio. Y mucho placer. Apenas Mike pudo reaccionar continuó con sus caricias, ahora no solo controlando el deseo que lo consumía, sino la ira que lo embargaba.
No era momento para que la furia que sentía por lo que a ella le habían hecho de niña saliera a la luz, tenía que concentrarse en ayudarla a liberarse de ese trauma. A dejar de sentir que quien la tocaba era su agresor, no el hombre que estaba dispuesto a robarse