CAPÍTULO 80. En mi propia casa
CAPÍTULO 80. En mi propia casa
Angela se aferró al brazo de su madre, pero el terror era más fuerte que su necesidad de hacer teatro, así que acabó soltando una carcajada nerviosa.
—Papá… no sé qué te habrá hecho esta mujer… pero estás delirando.
—No. Estoy vivo. —Emerson giró lentamente hacia ella.
—¡La ELA no se produce con un veneno! —escupió Angela, sin darse cuenta por qué era ella la que se estaba defendiendo antes de que alguien la acusara, en lugar de alegrarse o ir a abrazar a su padre