CAPÍTULO 8. Una noche para decir adiós.
CAPÍTULO 8. Una noche para decir adiós.
—Considéralo hecho —siseó Angela tomando la carpeta—. Nada me dará más gusto que echarte de esta casa, además supongo que ya te diste cuenta de lo que eres para Jordan, ¿verdad? La perra callejera a la que le puso techo y comida, comprado por él, pagado por él… Me alegro de que te lo haya recordado.
Katerina no pudo evitar que las lágrimas subieran a sus ojos, pero no le dio el gusto de quebrarse frente a ella.
—Yo también me alegro —sentenció.
Diez minut