CAPÍTULO 77. Preso en su propio cuerpo
CAPÍTULO 77. Preso en su propio cuerpo
El trayecto de regreso a la mansión Orlenko transcurrió casi en completo silencio. Ángel mantenía las manos sobre el volante mientras recorría las calles todavía oscuras, y nadie parecía tener energía para hablar después de lo que habían hecho. Byron permanecía con los brazos cruzados en el asiento trasero, mirando de reojo a Giulia, que apoyaba la cabeza contra la ventanilla.
—La casa ya está cableada —murmuró Angel cuando estacionaron frente a la mansión