Bailey gruñó desde el fondo de la garganta. Aunque un instante antes se veía exhausto, ahora entrecerraba los ojos y la miraba con un deseo abrasador.
—A ver, ¿quién dijo que quería descansar...?
Zoey fingió inocencia y apoyó la cara en su pecho, pero él se inclinó y la besó en la coronilla.
—Ahora cumple lo que prometiste, cariño —le susurró al oído mientras la miraba con lujuria y picardía. Zoey reprimió una sonrisa al ver lo empeñado que estaba en hacerle cumplir su palabra.
—Solo quería comp