Ya estaban de regreso cuando el sol comenzaba a caer. Los seis lobos se notaban cansados, pero de buena manera. Habían tomado un descanso rápido, Dante los había llevado a cazar en zonas seguras logrando que Axel se hiciera con su primera presa, y después habían vuelto a darse un chapuzón en el estanque.
En resumen, estaban molidos y Dante sabía que sus cachorros irían directo a la cama después de comer, pero todos se notaban conformes con la salida familiar. Incluso Matías, después que Sacha l