Capítulo – 0004
George
Mi polla palpitaba con fuerza, ansiosa por perforar su inocencia, por ser la primera en sentir el apretón de su estrechez intacta. Mientras frotaba la punta contra ella, noté que miraba fijamente hacia abajo, mordiéndose el labio.
—¿Va a caber? —preguntó, levantando la mirada para encontrarse con la mía.
—Haré que quepa —respondí con una sonrisa, inclinándome hacia adelante para probar otra vez sus suaves labios. Durante tanto tiempo había estado completamente prohibida,