Mundo ficciónIniciar sesiónCamino con Irina por los pasillos de la escuela. Ella come una naranja y yo reviso algunos mensajes que me dejó el principito.
—Todavía me cuesta creer que seas romántico y dulce —Irina ríe, pero maldice cuando una gota de zumo de naranja resbala por sus dedos —. Al fin saliste con tu chico y lo dejaste tan enamorado que tal vez sus padres pensaron que se fumó algo para quedar así.
—Es fácil ser







