Capítulo 36

Llegamos a mi casa a eso de las siete de la mañana del día siguiente. Brody ni siquiera estaba, cosa que me parece extraña porque normalmente aprovecha los fines de semana para ocuparse de su hogar. Al menos, cuando vuelva, no me matará porque ahora sí recuerdo avisarle a dónde estoy o al menos con quien.

Al llegar a la cocina, Irina se sienta en la encimera y mueve sus piernas mientras yo termino de calentar un poco de caldo de pollo que encontré en la nevera. Podría h

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