Mundo ficciónIniciar sesiónEn poco tiempo él ha conseguido, casarse, enviudar y volver a casarse. John D estaba seguro que eso no era buena fortuna para él, si no una completa desgracia, las personas ya comenzaban a murmurar sobre él y a decir cosas como que era un viudo negro. Cuando se casó la primera vez, no fue por amor, fue por obligación, pero ni así el jamás le deseo mal a su primera esposa, mucho menos pensó que su matrimonio terminará en tan poco tiempo y de esa forma. La segunda vez que se ha casado, es por un contrato que lo favorece o al menos eso cree el, obvio tampoco ama a la mujer con la que se ha casado, ni siquiera la conoce, ella solo lo usa para su satisfacción personal. Pasa cierto tiempo y John se siente demasiado usado y comienza a pensar que en este contrato él es realmente el menos beneficiado así que, piensa en renunciar o más bien cancelarlo y divorciarse no pensando en las consecuencias. -Señora Julia, he decidido dar por cancelado nuestro contrato -dice un John D decidido y ella lo mira con la ceja alzada fijamente tentativa. -¿Estás seguro? -Si -dice lentamente pero seguro. -Está bien, pero antes debes leer muy bien el contrato que firmaste ahí dice exactamente lo que pasará si no lo cumples o lo que tendrás que pagar. ¿Que? Cómo es posible que no allá leído esa parte antes de firmar pero que torpe soy. Ven acompáñame a descubrir junto a John lo que le prepara su futuro, si podrá o no deshacerse de ese contrato, si será viudo nuevamente y si logras ser feliz algún día, o será por siempre el Viudo negro.
Leer másEra una mujer mayor que John y una chica que no pasaba de los veinte años, ambas estaban semi desnudas y tenían varios golpes en su rostro y cuerpo. Ambas estaban inconscientes y tenían atados los brazos, pies y boca. Ella será la señora del Toro, pero que hacen aquí y en esas condiciones -se decía John para sí mismo mientras sentía que su cabeza giraba y su cuerpo le pesaba. John decidió acercarse a la mayor y hablarle para ver si reaccionaba, pero no funcionaba, entonces John se preocupó aún más porque pensó que podría estar muerta, decidió tomarle el pulso a las dos y noto que si tenían, pero era muy bajo. John no sabía que hacer, no quería comprometerse o que alguien le echará la culpa de algo que no había hecho. Señora despierte, señora despierte -John decía una y otra vez cerca de aquella señora inconsciente, él no sabía si desamarrarlas o no, pero si les puso una sábana encima para no ver su cuerpo semidesnudo.sentir cansado y me está dando mucho sueño -John quería sonar l
John, aquí está este documento, es muy urgente que se entregue. Los chicos del departamento de envíos justo ahora están demasiado ocupados, por favor necesito que tú vayas y lo entregues de inmediato al hotel Fiesta Inn habitación quinientos treinta y seis, ahí te estará esperando la señora Margaret del Toro, pide en el hotel que te dejen entrar y entregarle los papeles directamente en sus manos —el socio de Julia entrego a John un pequeño paquete de papeles y le dio la orden de marcharse de inmediato.—¿Pero esto lo deben entregar los de envíos? —John comprendo que tuvieran trabajo, pero ese seguía siendo su trabajo. —Si es trabajo de ellos, paro justo ahora están muy saturados ¿No me escuchaste lo que te dije hace un momento? Y tú ahora no tienes trabajo, lo corrobore con tu jefa, así que deja de poner peros y márchate —aquel hombre tenía mucha prisa por qué se marchara John. John se quedó pensando por unos segundos mientras tenía aquel paquete en sus manos, estaba perfectamente e
John al darse cuenta de que el nombre del reservado de aquella señora si era el mismo que el de el decidió preguntar en recepción para confirmar que no existiera otro nombre igual. -Disculpe señorita ¿Los nombres de sus reservas se repiten? -No señor cada nombre es único, ya que lo pone la persona que realiza la reserva y nosotros nos aseguramos de que no se repita, para que no vaya a ver confusión y molestia después -el personal de servicios le aclaro a John y luego decidió acompañar lo para que encontrará dicha reservación, aunque no sabía que él ya sabía dónde era. -No puede ser ¿Entonces la señora a la que ayude es quien me quiere conocer? -John sintió pena por sí mismo ya que el sintió no haberse comportado del todo bien con la señora. John después de pensarlo por unos segundos, no tuvo más remedio que dirigirse hacia dicha reservación, pues se vería peor que se fuera sin decir nada. Él no podía simplemente dejar esperando a esa señora. Una vez en la puerta, tocó primero y
En cuanto Susana se fue, John escucho una voz peculiar y enseguida supo que era la misma persona que anteriormente le había informado de la reunión. Dicha persona estaba vestida con un traje gris sastre, que la hacía ver profesional y educada. Estaba con los brazos en los costados atrás de él. Ella había visto la plática de Susana con John, pero no había podido escuchar nada y eso le había molestado. ¿Por qué esa mujer importante se veía tan regocijante hablando con él? ¿Será que es bueno entablando conversaciones? -se decía para ella misma. -Todo salió muy bien en la reunión, gracias por avisarme -sin decir nada más John le pasó por un lado y camino hacia el dispensador de agua, tomo un vaso y fue nuevamente al ascensor para regresar a su trabajo. -Vaya también es agradecido. Todo un estuche de monerías es este hombre. Cada vez que viene ese cliente ruso yo salgo regañan por la traducción lenta que se hace, ahora parece que el silo ha hecho bien, así que mi jefa y su socio deben
Último capítulo