Kim YeonhwaEl día está completamente soleado, perfecto para la gente a la que le gusta broncearse, pero no para mí. Por suerte, siempre llevo protector solar.Aunque aquí arriba, en el balcón de la casa de Yuna, donde nos encontramos Tae-yang, la dueña de la casa y yo, hace un viento que acaricia mi piel con suavidad y remueve ligeramente mi pelo suelto, refrescando completamente el día.La vista de aquí arriba es espectacular. Casi todo el barrio de Gangnam se ve desde aquí y, al bajar la vista, se aprecia completamente el gran patio bien cuidado de esta residencia, con sus flores de todos los colores, a diferencia de la casa, que solo está pintada de blanco y algunas partes de gris para darle un toque muy elegante con un estilo moderno.—Hana dice por el grupo que llegará un poco tarde porque tuvo que llevar junto a su madre a su abuela, que se puso mal de repente —informa Tae-yang con la vista en su teléfono.—Qué pena, espero que no le pase nada malo a su abuela —respondo.—Ciert
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