El sol de la mañana bañaba la ciudad con una luz dorada, como si el mundo celebrara con nosotros cada paso que dábamos. Al despertar, sentí el calor de Ethan a mi lado, y su mano que buscaba la mía, como siempre, como si fuera la primera vez. —Buenos días, mi vida —me susurró, acercándose para besarme—. Sesenta y cinco capítulos… y siento que apenas empieza lo más hermoso. Cada día a tu lado es una página nueva, más brillante que la anterior. Me abracé a él, sintiendo la paz que solo él me daba. —Sesenta y cinco capítulos de amor, de lucha, de nosotros. Y no cambiaría ninguno. Porque cada uno me enseñó algo valioso: a confiar, a perdonar, a creer que lo imposible se hace posible cuando se ama de verdad. Ese día, la fundación nos tenía preparada una sorpresa que nos llenó el alma. Las chicas, junto con Valentina, habían pintado un mural entero en la pared principal de la entrada: nosotros cuatro, tomados de la mano, rodeados de flores, de aves que volaban libres, de personas que se a
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