El interior del Rolls-Royce negro quedó repentinamente en silencio en cuanto el guardaespaldas cerró la puerta. Gerald y Lucia, que todavía permanecían paralizados en el cementerio, desaparecieron poco a poco de la vista mientras el auto se alejaba de ellos.Xena dejó escapar un largo suspiro y se apoyó contra el cómodo respaldo de cuero. La sensación cálida del abrazo de Xander de hacía unos momentos todavía permanecía en su cintura, dejando un leve cosquilleo que la confundía.Xander giró la cabeza y rompió el silencio con su voz grave y serena:—Regresemos a casa.Una hora después, regresaron al lujoso penthouse de Xander. Las magníficas puertas dobles talladas se cerraron firmemente, aislándolos del ruido del mundo exterior.Xander se quitó el saco negro, dejando a la vista una camisa blanca con las mangas ligeramente arremangadas, y luego caminó hacia la barra para servirse un vaso de agua. Mientras tanto, Xena permaneció algo rígida en medio de la majestuosa sala de estar, pensa
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