—¿Estás segura de que quieres entrar sola? —la voz grave de Xander rompió el silencio dentro del automóvil. Su mirada penetrante se clavó en el rostro de Xena, dejando entrever sus dudas respecto a la decisión de su esposa, quien desde la noche anterior había insistido en resolver aquel asunto por sí misma—. Puedo reorganizar mi agenda y acompañarte.
Xena negó lentamente con la cabeza. Devolvió la mirada de Xander con absoluta determinación.
—Esto es asunto de mi familia, Xander. Lo resolveré y