Ernesto Castillo no esperó al día siguiente. A primera hora ordenó a Salcedo que localizara cualquier persona que hubiera trabajado en Corporación Belmonte durante los años en que Elena Montenegro aparecía en los registros. No quería informes resumidos ni bases de datos incompletas. Necesitaba saber por qué una empleada administrativa tenía autorización para entrar al piso ejecutivo y, sobre todo, quién había solicitado su expediente seis meses atrás. Mientras más información aparecía, menos creía que la relación entre Valeria y Adrián fuera una simple coincidencia.Salcedo consiguió una primera respuesta esa misma tarde. Un antiguo responsable de archivos de Belmonte seguía vivo y residía fuera de Santo Domingo. Su memoria era irregular, pero recordaba algunos nombres. Elena Montenegro estaba entre ellos. Según explicó, no ocupaba un cargo importante en el organigrama, aunque Esteban Belmonte confiaba en ella más de lo que indicaban los documentos oficiales. Elena llevaba corresponde
Leer más