Con el corazón acelerado, Elena le envió un mensaje privado a Patricia.“Señora Patricia, muchas gracias por hablar a mi favor y por valorar mi trabajo. La admiro desde hace mucho. Quisiera saber si podría visitarla. Espero no causarle ninguna molestia.”Después de enviarlo, apretó los labios y se quedó mirando la pantalla.La respuesta llegó pronto.“Claro.”Fue breve, pero bastó para hacerle un nudo en la garganta.En un solo día, dos figuras a las que admiraba habían salido en su defensa. Por fin alguien veía su esfuerzo.Tal vez por los comentarios de Carlos y Patricia o por la atención constante del público, a primera hora del día siguiente recibió una llamada del comité.—Buenos días, señorita Elena. Soy Emilio, secretario general del comité organizador. Recibimos su solicitud y estamos siguiendo el procedimiento interno.Elena soltó un suspiro de alivio. Emilio continuó:—Ya revisamos sus resultados y no hay ningún problema. Carlos le dio la calificación más alta de todos los
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