Capítulo 76Si la familia Sterling fuera una cocina, Silas sería el congelador industrial frío y a presión, Julian el cuchillo dentado y Lucien la llama abierta. Marcus, en cambio, era el subproducto fermentado: impredecible, a ratos dulce, pero sobre todo propenso a explotar si se lo dejaba demasiado tiempo al sol.A medianoche, la Villa de Cristal zumbaba con una tensión distinta.La voz de los sirvientes había filtrado la noticia: Marcus había sido abandonado mediante un frío mensaje de tres frases por una supermodelo brasileña llamada Gisele.Al parecer, ella había encontrado tedioso a su niño interior y su cuenta bancaria insuficiente para compensar el trabajo emocional.Yo estaba en la despensa, buscando refugio entre latas industriales de tomates San Marzano y jamones de Jabugo colgados. Necesitaba el silencio.Necesitaba desabrochar los tres primeros broches del corsé Navarino solo para recordarle a mis pulmones cómo expandirse. Me apoyaba contra un estante fresco de vinagre b
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