AnaluNo tengo mucha opción de ropa, porque no pensé que fuéramos a salir. Pero como mujer precavida traje unos jeans y una blusa suelta, nada muy elegante. Y en cuestión de minutos estoy lista.Salgo del baño y me encuentro a Santiago en el pasillo, también ya arreglado. Me mira de pies a cabeza.— ¿Qué pasa? ¿Muy sencillo? — pregunto.Con un chasquido de lengua, responde:— No, estás perfecta.— Entonces, estoy lista.Y así salimos de su casa camino a un barcito. Quién lo diría: el poderoso e inalcanzable Santiago Fizterra, el antisocial, frecuentando un bar. Como mínimo, es alentador.Dentro del coche tomo la libertad de poner música y, para mi sorpresa, hay un pen-drive conectado y suena una voz femenina. Presto atención para intentar descubrir de quién es la voz, pero enseguida él dice:— Christina Aguilera…«¡Sí, esa la conozco!»— ¡Es tan linda!Él sonríe y, en la secuencia de canciones, me doy cuenta de que su gusto musical es todo internacional y, en su mayoría, romántico. Es
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