El martes salgo del trabajo a las cinco de la tarde y me encuentro con Meire.
— ¡Hola, Ana Lúcia! — me da un abrazo.
Meire es una de esas señoras muy chic, que se visten bien hasta para ir a la panadería; es una mujer muy encantadora y bien conservada.
— ¡Hola!
Nos sentamos y entonces ella comienza.
— Bueno, mi interés en este encuentro es en ti.
¿Eh? ¿Cómo así? ¿Será que esta mujer es lesbiana?
— ¿Qué? — digo asustada.
— Interés en ti para mi nuevo catálogo. Me gustaría que te hicieras unas fo