Analu
No tengo mucha opción de ropa, porque no pensé que fuéramos a salir. Pero como mujer precavida traje unos jeans y una blusa suelta, nada muy elegante. Y en cuestión de minutos estoy lista.
Salgo del baño y me encuentro a Santiago en el pasillo, también ya arreglado. Me mira de pies a cabeza.
— ¿Qué pasa? ¿Muy sencillo? — pregunto.
Con un chasquido de lengua, responde:
— No, estás perfecta.
— Entonces, estoy lista.
Y así salimos de su casa camino a un barcito. Quién lo diría: el poderoso e