Santiago
Dos días antes del cóctel...
En el camino de regreso la mente martilleaba:
«Necesito encontrarla, necesito verla, necesito decirle que no estoy cien por ciento curado, pero que quiero intentarlo. Y que solo ahora me di cuenta de que me volví peor después de que ella se fue, sobre todo de aquella forma en la que nos arrojamos rencores el uno al otro. Sin lugar a dudas, necesitamos hablar.»
Llego a la estación de autobuses de Río de Janeiro y me encuentro con algo que sacude todo mi ser.