Chester, después de gastarse el dinero que Fred le había dado en licor y mujeres, apostó todo lo que le quedaba.Los viejos hábitos nunca mueren. Sus pies lo llevaron de vuelta al casino, olvidando convenientemente lo que había ocurrido la última vez que pidió dinero prestado para jugar.Por su culpa, Chloe y su hermano se habían quedado sin hogar. Un día, completamente ebrio, apostó su casa y la perdió, dejando a sus propios hijos en la calle.Esta vez, después de vender todos los objetos de valor del apartamento que Liam le había conseguido, llevó el dinero al casino y lo perdió todo apostando.Tras quedarse sin un centavo, intentó seguir jugando, pero le negaron la entrada. Trató de pedir un préstamo, pero la mujer morena del mostrador le dijo que no podía concedérselo.En cambio, le sugirió que fuera a suplicarle al dueño del casino, el jefe Theddy, que le prestara dinero para seguir jugando, prometiéndole que se lo devolvería cuando ganara.Mientras caminaba por el oscuro pasillo
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