Chloe decidió desayunar en el balcón con vista al hermoso jardín de orquídeas. Los pájaros cantaban melodiosamente entre los árboles mientras la suave brisa matutina acariciaba las hojas.
Sobre la mesa de cristal había una gran variedad de alimentos apetitosos. El tentador aroma del pan tostado, la morcilla y los huevos fritos llegó hasta sus fosas nasales, haciéndole agua la boca. Tragó saliva. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de un desayuno como aquel.
Su estómago rugió de emoción ante la