Por suerte, el empujón no fue muy fuerte. Como Davin no veía bien, no apuntó con precisión. Windy solo se tambaleó, sin caerse.Después de empujarla, Davin tanteó buscando el pasamanos. Al encontrarlo, se aferró y empezó a subir las escaleras, con muchísimo cuidado. Cada escalón, despacio, guiándose por la baranda.Windy lo observó, angustiada, hasta que llegó arriba a salvo.Luego volvió al comedor a terminar de comer. Pero su corazón no estaba tranquilo. Cada bocado sabía insípido. Su mente seguía con Davin, que ahora debía vivir en la oscuridad por salvarla.Cuando terminó, a la fuerza, para que no le bajara el azúcar, volvió a subir.***Abrió la puerta del cuarto con suavidad. Adentro, Davin estaba sentado al borde de la cama, con el rostro muy sombrío. Sus hombros, normalmente erguidos, estaban caídos. Su expresión mostraba un dolor profundísimo: el dolor de un hombre que perdió algo valiosísimo y debía aceptar una realidad amarga.Al verlo así, a Windy se le partió el corazón.
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