Se aleja de la pared, cargándome en sus brazos como si fuera una pluma. Mis ojos se encuentran con los suyos, y veo un brillo intenso de deseo y posesión. Y entonces, empieza a moverse con fuerza, con una intensidad arrolladora que me arrebata por completo. Sus movimientos son rápidos, salvajes, implacables. Me llena por completo, llevándome al límite del dolor y el placer. Los gemidos escapan de mis labios, incontrolables. Siento mi cuerpo hervir, mi respiración acelerarse, mi corazón dispararse. Ya estamos completamente sudorosos, sellándonos en una unión carnal intensa y voraz. Las gotas corren por nuestros rostros, nuestros cuellos, nuestros pechos, mezclándose en un beso salado y apasionado. No para, no disminuye el ritmo, no me da un segundo de descanso. Me posee con una fuerza arrolladora, dominándome por completo. Es dominante, bruto, salvaje. Y yo, completamente entregada a su poder, me dejo llevar por la corriente de la lujuria. Cada embestida, siento que estoy perdiend
Leer más