**Capítulo 5**La sala de estar quedó completamente en silencio.No fue solo una breve pausa en la conversación. Fue ese tipo de silencio pesado e incómodo que hace que te zumben los oídos. Nadie se movió. Durante varios segundos largos, el único sonido fue el tic-tac del viejo reloj en la pared, marcando el tiempo en una habitación donde todos se habían congelado de repente.Dante Virelli acababa de hablar, y nadie podía creer del todo lo que habían escuchado.Mirabel se quedó pegada a la alfombra, mirándolo fijamente. Esperó la broma final, que alguien se riera, pero el silencio se prolongó. Él había señalado directamente hacia ella. No a Isabella.Isabella era la hija dorada. Era la que recibía los vestidos caros, los tutores privados, las alabanzas interminables. Isabella era la hija que sus padres habían preparado durante años para casarse con alguien rico y poderoso. Mirabel, en cambio, era el secreto que preferían mantener arriba, fuera de la vista.Pero Dante Virelli no quería
Leer más