GraceSiempre me había preguntado quién era la asesina y, en las noches en que no lograba dormir, imaginaba su cara. Creaba distintas versiones en mi mente y me preparaba para cualquier desenlace posible, repitiéndome que, fuera quien fuera, no me sorprendería. Sabía que podía ser cualquiera. Una desconocida. Una enemiga. Incluso alguien cercano. Me había preparado para que la traición viniera de cualquier parte.Pero jamás imaginé que pudiera ser ella.Había sabido ocultarse demasiado bien. Había conseguido parecer tan común, tan corriente, que a nadie se le habría ocurrido prestarle mayor atención. Se mantenía cerca de nosotros, se movía entre nosotros, trabajaba con nosotros y nos sonreía. Así de segura se sentía. Así de poco miedo tenía. Era de esas mujeres que se creían intocables, de las que pensaban que podían sembrar el caos y seguir sentadas con elegancia en medio de todo sin ensuciarse las manos.Y ahora estaba de pie frente a mí.Siempre había pensado que, si alguna vez desc
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