El sueño nunca llegó.Lucien yacía en su cama con un brazo apoyado sobre los ojos, con la mirada fija en la oscuridad tras los párpados cerrados. Cada vez que estaba a punto de quedarse dormido, sus pensamientos volvían a Chloe, a la forma en que ella se había sentado en silencio junto a la ventana, completamente absorta en sus bocetos. Había algo apacible en ella. Nada forzado, nada dramático, solo... calma. No encajaba con lo que Amelia había descrito esa tarde.Se volvió de lado con un suspiro silencioso. Entonces volvieron las palabras de Caleb.«Ella tenía sueños mucho antes del matrimonio.»Recordó el cuaderno de bocetos en las manos de Chloe, la pequeña sonrisa en su rostro, la forma en que parecía sentirse más viva cuando creaba. Sin darse cuenta, se encontró comparando ambas conversaciones. Caleb había hablado con hechos. Amelia había hablado con preocupación. Y sin embargo, de algún modo... cuanto más lo pensaba, más incierto se sentía.Se incorporó y se pasó una mano por el
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