A la mañana siguiente, Lucien tomó una decisión. Estaba cansado de depender de suposiciones. Demasiadas preguntas habían quedado sin respuesta durante los últimos días: las palabras de Caleb, la tranquila seguridad de Chloe, los recuerdos que se negaban a dejarlo en paz, la preocupación de Amelia. Ya nada de eso encajaba. Si quería respuestas, tendría que encontrarlas por sí mismo.
Tomó su teléfono, abrió el contacto de Amelia y escribió un mensaje breve: "¿Estás disponible esta tarde? Necesita