Punto de vista de LailaAl acercarme, distinguí a Claire a través de la ventana; estaba de pie, moviéndose con incomodidad y con el rostro marcado por profundas líneas de preocupación.Toqué a la puerta y dio un respingo.—Adelante —dijo Adelaide.Abrí la puerta y entré.Adelaide estaba sentada al otro extremo de la larga mesa. Tenía una laptop y unos papeles enfrente, pero ni los tocaba ni los miraba. En cambio, mantenía las manos en el regazo y alternaba la vista entre Claire y yo.—Oh, Vanessa, buenos días —saludó Adelaide.—Buenos días, tía —respondí—. Esperaba tener de vuelta a mi asistente.—Puedes esperarlo, pero no es posible —replicó Adelaide—. Necesito que alguien me ayude, ¿y quién mejor que tu propia asistente? Estoy segura de que no te importa.Claro que me importaba, y mucho. Claire era una asistente excelente y su ayuda resultaba vital para mi trabajo. Sin embargo, en ese momento Adelaide tenía todas las de ganar, y si me ponía en su contra, sabía que solo me haría la v
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