Punto de vista de Jason
Brittany me observó en silencio durante un largo instante. Luego, la cara se le encendió hasta volverse tan roja como un tomate, la ira destelló como fuego en sus ojos y cualquier fachada de interés y afecto que hubiera intentado mantener se esfumó de golpe, reemplazada por un odio y una rabia que la hacían balbucear al hablar.
—¡Cómo te atreves, maldición! —gruñó—. No puedes terminar esto conmigo. ¡Soy la maldita Luna! ¡La manada entera me adora! Si intentas dejarme, te