David llegó al enorme palacio de Valdeoro ese mismo día por la noche. Decidió hacer el viaje en caballo de la última terminal del tren del pueblo hasta la residencia ducal de su tío.Como siempre, la verja de hierro forjado, los pilares de piedra, las esculturas, fuentes, jardines y toda la elegancia del palacio lo recibieron con los brazos abiertos.Para cuando llegó su tío dormía, pero el antiguo mayordomo Nicandro lo recibió y acompañó personalmente hasta las habitaciones que siempre ocupaba.El palacio era todo lujo con sus muebles de caoba pulida, balcones de hierro, enormes ventanales, chimeneas y habitaciones de gran elegancia.Al otro día su tío pidió desayunar con él por lo que David se preparó rápidamente para estar a tiempo. A su tío le gustaba desayunar temprano.Al entrar al comedor su tío se levantó de su asiento en la silla principal y sonrió enormemente.Era un hombre alto, delgado, envejecido por los años, de cabello y cejas canosas, pero tremendamente formal y educad
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