Cuando Sebastián cayó de rodillas, supe que había salido del portal que conectaba con la mente de Elena pero que su espiritú seguía con ella.No porque su cuerpo desapareciera.Seguía allí, frente a nosotros, con la cabeza inclinada, pero algo en la energía cambió, como si una parte de él hubiera sido arrancada del mundo físico y enviada a un lugar donde ninguno de nosotros podía intervenir.Cassiel se colocó a mi lado de inmediato.No me tocó.No todavía.Pero lo sentí cerca, tan cerca que su presencia se volvió una muralla entre mis hijos y cualquier amenaza. Alessia dormía envuelta contra mi pecho. Cassian se movía inquieto en los brazos de su padre, como si pudiera sentir que la sangre de todos los presentes estaba atada a un ritual que jamás debió tocarlo.—No me gusta esto —dijo Cassiel.Su voz no fue alta, pero tenía ese tono que me decía que estaba a punto de romper algo.Lo miré.—A mí tampoco.—Entonces terminemos con esto.—No así.Sus ojos encontraron los míos. Fenrik se mo
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