Diana CrossMiraba esos ojos grises y profundos de Lorenzo, quien aguardaba mi respuesta sin tener la menor noción de que él mismo era el actor principal de toda mi historia.—Ya le dejé muy claro que no pretendo contarle a absolutamente nadie, mucho menos a él, que estoy esperando este hijo —disparé, con la voz temblorosa de pavor.Intenté alejarme de su abrazo apretado, esquivándolo para evitar mirar directamente a esas pupilas dilatadas y correr el riesgo inminente de ser descubierta.—Entiendo que ese tipo debe de ser un imbécil, Diana, pero sigue siendo el puto padre y debe enterarse de esto... —insistió él, con tono rudo.—¡Este hijo es solo mío, Lorenzo! —usé todas mis fuerzas para desasirme de su agarre posesivo, dándole la espalda de inmediato.—Por favor, este es un asunto estrictamente personal que me gustaría y exijo resolver sola —decreté, cruzando los brazos sobre mi vientre.Al segundo siguiente, sentí su aproximación depredadora justo detrás de mí, su pecho imponente c
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