Nadie habló en cuanto Alejandro terminó de pronunciar esas palabras.«Él persigue a Lucas porque Lucas es la única sangre verdadera de la familia Montenegro».El alguacil seguía de pie, cerca de la puerta.Ortega sostenía una carpeta con documentos notariales.Valentina estaba recostada contra la pared, con una expresión que, por primera vez, no dejaba ni rastro de su sarcasmo habitual.E Isabella solo tenía ojos para el hombre que estaba frente a ella.Alejandro seguía sosteniendo la carta.Sus manos temblaban muy levemente, pero lo suficiente para notarse.Lo suficiente para que todo lo que parecía firme hasta ese momento, de repente se sintiera frágil.«¿Qué significa todo esto?» preguntó Isabella al fin.Su voz sonó más baja de lo que pretendía.Alejandro volvió a mirar el papel, tragó saliva y lo levantó un poco más.«Aquí continúa» dijo.Nadie interrumpió.Nadie se atrevía.Empezó a leer en voz baja, como si cada palabra grabada en la hoja tuviera dientes.«Ricardo no es tu padr
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