“Magnus,” gritó ella, con la respiración pesada e impaciente mientras la boca de él descendía por su cuello. Él besó y mordió su piel. Ella ya podía sentir las marcas formándose. Manchas rojas florecieron en su cuello mientras él continuaba, dejando huellas visibles de su hambre. La sensación ardía de un modo doloroso e intoxicante.Su boca era áspera, tan impaciente como ella. Besó su garganta una y otra vez, marcando su piel. Subió hasta su boca y reclamó sus labios en un beso ardiente. Una de sus manos bajó y cubrió completamente su pecho con la palma. Su pulgar rozó una y otra vez la punta sensible, haciendo imposible que ella respirara con calma.En lugar de ralentizar, se volvió aún más implacable. Después de provocarla con los dedos, bajó la cabeza y lo tomó en su boca, succionando con fuerza.“Ohhh…” El pecho de Miranda subía y bajaba rápidamente, su cuerpo en llamas.Él estaba tan desesperado como ella. Cuanto más la tocaba, más hambre sentía. Por mucho que se besaran, no par
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