—El edificio central de Nexus Corp se alzaba contra el cielo neoyorquino como un monumento al poder. Lucía caminaba junto a Adrián por el pasillo de mármol, sintiendo que cada paso resonaba en su pecho como un tambor de guerra. A su alrededor, los empleados los saludaban con respeto, pero ella sabía que muchos de ellos ya habían visto las noticias. El escándalo del contrato matrimonial había sacudido los cimientos de la empresa, y ahora, la reunión de esa noche decidiría el futuro de todo. Adrián llevaba su traje oscuro habitual, pero había algo diferente en su postura. Una rigidez que Lucía solo había visto en los momentos más tensos de su matrimonio. Cuando entraron en la sala de juntas, el silencio se hizo tan absoluto que podían oír el zumbido de los aires acondicionados. Elena Montoya estaba sentada al final de la mesa.
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