Antes de que Lila pudiera reaccionar, él sostuvo la tela rendida entre los dedos y, con un solo movimiento firme, rasgó la pieza, como si nada pudiera interponerse entre ellos. El sonido seco de la tela que se partió llenó el aire, arrancándole el aliento.— ¡Taylor! — gritó Lila, entre sorpresa y placer.Las piernas de Lila se debilitaron, y Taylor tuvo que aferrarse firmemente a sus muslos, levantándola contra la puerta con la fuerza bruta que solo él parecía tener. Su cuerpo tembló, su respiración se agitó, su corazón se disparó.Con un movimiento lento, calculado, llevó la mano al cós mismo del pantalón. El sonido metálico del cinturón al soltarse resonaba bajo, mezclado con la respiración acelerada de los dos. Sus ojos nunca dejaron los de ella, ardiendo de deseo, como si quisiera que Lila viera cada detalle.Lentamente, abrió el botón y tiró del cierre, revelando poco a poco el volumen que ya pulsaba bajo la tela. La tensión en el aire aumentaba a cada centímetro, como si el mun
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