RUBI MONTENEGRO— ¿Qué? ¿Camila y Diana juntas?— Así es. — Valentina asintió, raspando el resto de la crema batida de la taza con la cuchara. — No sé cuál sea el nivel de relación entre las dos, pero conociendo la fichita que es tu hermana y la fama de esa loca, dudo mucho que sea una conexión inocente. Una víbora no se junta con una cascabel para debatir sobre la paz mundial.Suspiré, masajeándome las sienes. Como si ya no tuviera suficientes problemas lidiando con Ares, ahora tenía que preocuparme por un complot entre mi hermana y la amante, o ex amante, de mi marido.— Gracias por avisarme, Tina. Voy a tener los ojos bien abiertos. — Forcé una sonrisa, queriendo alejar la nube negra de mi cabeza. — Pero basta de hablar de mis tragedias. ¿Y tú? ¿Cómo va tu vida ahora que ya escuchaste todos mis oscuros secretos?Los ojos de Valentina brillaron y esbozó una sonrisita engreída.— Ah, mi vida está de maravilla, gracias por preguntar. Ahora tengo novio. Se llama Leo, es maestro, tiene
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