RUBI MONTENEGRO
— Sé que merezco escuchar eso — dije, con la voz entrecortada, sintiendo un nudo doloroso formarse en mi garganta. — Fui una gran idiota.
— Lo fuiste — respondió Valentina al otro lado de la línea, sin la menor pena.
— Pero lo siento mucho, Tina. Lo siento de verdad. Camila me manipuló de una manera horrible. Ella y mis padres se pasaban los días haciéndome creer que yo no valía nada, que nadie me querría de verdad a menos que tuvieran algún interés. Creí sus mentiras sobre ti p