KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0040Intercambié números con Victor la misma noche en que lo conocí. Fue directo, sencillo y seguro de sí mismo: cualidades que yo necesitaba desesperadamente en ese momento. Al día siguiente, le envié un mensaje con la hora y la dirección de la boda. Me respondió enseguida con un: "Estaré allí. Puedes confiar en mí."Palabras fáciles de escribir, pero difíciles de creer cuando la ocasión en cuestión era nada menos que la boda de mi exnovio con mi exmejor amiga.La boda sería por la tarde, al aire libre. Nada de lujos nocturnos ni vestidos largos y dramáticos. Estaba pensado para ser un evento soleado, elegante, lleno de sonrisas hipócritas y miradas malintencionadas. Un espectáculo perfecto para que Letícia y Daniel brillaran juntos y, por supuesto, para verme apagada en un rincón. Pero, si dependía de mí, brillaría más que los dos juntos.Pasé la mañana en el spa, intentando convencerme de que aquel día no me afectaría. Me hice un masaje relajante, una ma
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