KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0038
Llegué temprano a la oficina aquella mañana. El sol todavía parecía frío del otro lado de las ventanas cuando empujé la pesada puerta del despacho de Ethan. El ambiente estaba impregnado de su aroma; me tomé un segundo para inhalarlo y cerrar los ojos, disfrutándolo.
Observé el lugar por un instante. Era una mezcla de poder y frialdad, todo meticulosamente organizado a su manera. Pero, para mí, había aspectos que podían mejorarse. Pilas de documentos repartidas