— Está delicioso, ¿verdad? —pregunté, sonriendo, mientras veía lamer sus deditos sucios de chocolate—. Laura es una excelente cocinera."Menos haciendo sopa" —quise completar, pero creí que era mejor callarme la boca.— ¡Usted cocina muy bien! —elogió Alicia, mordiendo otro pedazo de pastel, mirando a Laura, que estaba al otro lado de la mesada junto a sus asistentes preparando la cena.— Gracias, señorita Ricci —agradeció ella con una sonrisa en el rostro, feliz, antes de volver a mover la olla con una gran cuchara de madera—. La señorita es muy amable.Alicia sonrió en respuesta.— Ojalá usted pudiera vivir en mi casa —dijo con una carita linda, suplicante—. Así usted podría hacer pastel todos los días para que yo coma y sería mi cuarta mejor amiga.— ¿Tienes un orden ordinal de mejores amigas? —pregunté a la niña lista.Tragó otro pedazo de pastel antes de responderme, bajando un dedo a cada nombre dicho:— Mami, Luana, usted y ahora usted, Laura —dijo, sonriendo feliz de la vida.
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