— Está delicioso, ¿verdad? —pregunté, sonriendo, mientras veía lamer sus deditos sucios de chocolate—. Laura es una excelente cocinera.
"Menos haciendo sopa" —quise completar, pero creí que era mejor callarme la boca.
— ¡Usted cocina muy bien! —elogió Alicia, mordiendo otro pedazo de pastel, mirando a Laura, que estaba al otro lado de la mesada junto a sus asistentes preparando la cena.
— Gracias, señorita Ricci —agradeció ella con una sonrisa en el rostro, feliz, antes de volver a mover la oll