Capítulo 41Leon entró en la habitación y oyó el sonido de la ducha. Se detuvo en medio del cuarto, con la mirada perdida durante unos segundos. El vapor que escapaba por la rendija de la puerta le hizo imaginar a su esposa allí dentro, la piel húmeda, el cuerpo delicado cubierto solo por las gotas de agua.Un calor irresistible recorrió su cuerpo. Sin pensarlo dos veces, comenzó a desvestirse y caminó hacia el baño.Al abrir la puerta, el vapor lo envolvió. Ísis estaba de espaldas, ajena a su presencia, y Leon se quedó inmóvil por un instante, solo observando, admirando el contorno perfecto que tanto lo fascinaba.Se acercó lentamente, pegando su cuerpo al de ella, y el susto de Ísis se convirtió en una sonrisa tímida al sentir el toque familiar.— Leon... — murmuró, con voz suave, entre sorprendida y rendida.Él la envolvió por los hombros, besándole el cuello con lentitud, dejando claro cuánto la deseaba sin necesidad de palabras.Estar con Leon así era como vivir un sueño. Ísis se
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