Tres días sola, solo con una luz tenue, que casi no se podía ver nada en aquel cuarto, tirada en un colchón que había en el suelo sucio y que olía muy mal. De pronto escuche como metian la llave en la cerradura y abrian la puerta viendo entrar a Jadem, —-- Veo que estás cómoda, ya veras cuando la sed y el hambre se conviertan en tu peor enemigo, —- me dijo riendo. Volvió a sentarse en mi pecho, me quito la bola, volviendo a follarme por la boca, con sus testículos, su miembro, su corrida en mi boca, aunque a mi ya no me quedaba saliva, por la sed que tenía. Volvió a ponerme la bola, bajando seguidamente su cabeza, besando, lamiendo, y mordisqueando mi clítoris, haciéndome gritar de dolor, cuando beso y mordió mis pechos y cada uno de mis pezones.—-- Es una lastima, pero estas demasiado guarra para que te de placer, cuando estés arrepentida, te subiré a los aposentos y serás mia, acuerdate que me distes un hijo enfermo y espero que esta vez sea sano y sea niño, porque si no, te lo
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